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Medicamentos para el Tratamiento de la Neurofibromatosis en España

Tratamiento farmacológico

 

Aviso importante: La siguiente información es solo de carácter informativo. Ningún contenido reemplaza el consejo médico profesional. Consulte siempre con un especialista antes de iniciar o cambiar un tratamiento. La asociación no se hace responsable del uso indebido de estos datos. Cada paciente es diferente, y un médico debe supervisar cualquier terapia.

Selumetinib (Koselugo)
Titular de la autorización en la UE: AstraZeneca

Selumetinib, comercializado como Koselugo, es un inhibidor de MEK que bloquea las proteínas MEK1 y MEK2, implicadas en señales que favorecen el crecimiento celular. Está autorizado en la Unión Europea para tratar neurofibromas plexiformes sintomáticos e inoperables en personas con neurofibromatosis tipo 1 (NF1), tanto en adultos como en niños desde 1 año de edad

Koselugo se administra por vía oral. Está disponible en cápsulas para adultos y niños desde 3 años, y también en gránulos en cápsulas para abrir, indicados para niños desde 1 año hasta menores de 7 años y para pacientes mayores con dificultad para tragar. El tratamiento debe iniciarlo un médico con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de tumores asociados a NF1. 

En los estudios principales, Koselugo redujo el tamaño de los neurofibromas plexiformes en niños y adultos con NF1. En el estudio pediátrico, 33 de 50 niños desde 3 años tuvieron una reducción tumoral de al menos el 20%. En el estudio en adultos, la respuesta fue del 20% con Koselugo frente al 5% con placebo. 

Los efectos secundarios más frecuentes incluyen vómitos, erupción cutánea, diarrea, náuseas, sequedad de piel, fatiga o debilidad, alteraciones en uñas y aumento de ciertas enzimas musculares o hepáticas. Antes y durante el tratamiento se recomienda controlar especialmente corazón, ojos e hígado. 

 

Mirdametinib (Ezmekly)
Titular de la autorización en la UE: Merck

Mirdametinib es un inhibidor de MEK que actúa bloqueando una vía implicada en el crecimiento de las células tumorales. En la Unión Europea está autorizado con el nombre comercial Ezmekly para el tratamiento de neurofibromas plexiformes sintomáticos en personas con NF1, tanto adultos como niños a partir de 2 años, cuando los tumores no pueden extirparse mediante cirugía. En Estados Unidos está aprobado con el nombre comercial Gomekli

La autorización europea de Ezmekly es condicional y fue concedida el 17 de julio de 2025. Esto significa que el medicamento está autorizado en la UE, pero la compañía debe aportar datos adicionales sobre su seguridad y eficacia a largo plazo. Su disponibilidad efectiva en España y su financiación dentro del Sistema Nacional de Salud deben confirmarse en las fuentes oficiales sanitarias correspondientes. 

Los datos principales proceden del estudio ReNeu, en el que participaron 114 pacientes con NF1 y neurofibromas plexiformes sintomáticos que no podían ser extirpados quirúrgicamente. En este estudio, el tratamiento con mirdametinib consiguió una respuesta parcial —reducción del tamaño tumoral de al menos el 20%— en el 52% de los niños y en el 41% de los adultos

Mirdametinib se administra por vía oral, en forma de cápsulas o comprimidos dispersables en agua. Los efectos secundarios más frecuentes descritos por la EMA incluyen alteraciones cutáneas tipo acné, diarrea, náuseas, aumento de creatina fosfoquinasa, dolor musculoesquelético, vómitos, fatiga y dolor abdominal. La EMA también advierte de posibles efectos graves poco frecuentes, especialmente oculares y cardíacos, por lo que el tratamiento debe ser indicado y supervisado por médicos con experiencia en tumores asociados a NF1. 

Bevacizumab (Avastin)
Titular de la autorización en la UE: Roche (Uso en NF2-SWN no indicado oficialmente)

Bevacizumab, comercializado como Avastin, es un anticuerpo monoclonal anti-VEGF autorizado en la Unión Europea para varios tipos de cáncer en adultos. Actúa uniéndose al factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), una proteína que favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos. Al bloquear VEGF, puede reducir el aporte de sangre al tumor y ayudar a frenar su crecimiento. 

En el contexto de la NF2-SWN —antes denominada neurofibromatosis tipo 2—, bevacizumab se ha utilizado fuera de indicación en algunos pacientes con schwannomas vestibulares de crecimiento progresivo. Estos tumores pueden causar pérdida de audición, tinnitus y problemas de equilibrio. GeneReviews recoge bevacizumab como terapia dirigida para schwannomas vestibulares de crecimiento rápido en NF2-SWN. 

Su uso en NF2-SWN no está oficialmente aprobado por la EMA. Las indicaciones autorizadas de Avastin son oncológicas y no incluyen la NF2-SWN ni los schwannomas vestibulares. Por ello, su empleo debe valorarse caso por caso por equipos médicos especializados, especialmente cuando existe crecimiento tumoral progresivo o pérdida auditiva y otras opciones, como cirugía o radioterapia, no son adecuadas. 

Los resultados pueden variar: algunas personas pueden presentar reducción o estabilización del tumor y mejoría o estabilización de la audición, mientras que en otras la respuesta puede ser limitada. Además, el tratamiento no está exento de riesgos. La EMA señala como efectos secundarios frecuentes la hipertensión arterial, el cansancio o debilidad, la diarrea y el dolor abdominal; entre los efectos graves destacan perforación gastrointestinal, hemorragias y tromboembolismo arterial.

Avastin se administra mediante perfusión intravenosa y debe ser supervisado por médicos con experiencia. En pacientes con NF2-SWN, su uso suele reservarse para situaciones concretas en unidades o equipos especializados, tras valorar cuidadosamente el equilibrio entre posibles beneficios —como preservar audición o controlar el crecimiento tumoral— y riesgos. 

Tratamientos tópicos en investigación: cremas y geles.

Los neurofibromas cutáneos son una de las manifestaciones más frecuentes de la NF1, especialmente en la edad adulta. En algunas personas pueden aparecer en gran número y tener un impacto físico, emocional o estético importante. Por este motivo, una de las líneas de investigación más esperanzadoras es el desarrollo de tratamientos tópicos, es decir, cremas o geles aplicados directamente sobre la piel. El objetivo es poder actuar sobre los neurofibromas cutáneos de forma local, sencilla y menos invasiva que otros procedimientos. GeneReviews recoge que existen estudios clínicos en marcha para tratamientos dirigidos a neurofibromas cutáneos en NF1. 

 

Sirolimus tópico.
El sirolimus es un inhibidor de mTOR, una vía relacionada con el crecimiento celular. En formulaciones tópicas —como crema, gel o pomada— se está estudiando su posible utilidad sobre lesiones cutáneas asociadas a NF1. La idea es atractiva porque permitiría concentrar el efecto del tratamiento directamente en la piel, reduciendo en teoría la exposición general del organismo. Aunque los datos disponibles todavía son iniciales, los primeros estudios y experiencias clínicas apoyan que merece la pena seguir investigando esta vía.

 

Gel inhibidor de MEK, como NFX-179.
El desarrollo de geles con inhibidores de MEK es una línea especialmente interesante, porque aprovecha el conocimiento obtenido con los inhibidores de MEK orales usados en otros tumores asociados a NF1. En este caso, el objetivo es bloquear localmente la vía RAS/MAPK en la piel, una vía implicada en el crecimiento de estos tumores. Los ensayos iniciales con geles de este tipo han mostrado señales alentadoras: en algunos neurofibromas tratados se han observado reducciones relevantes de volumen, con buena tolerancia y baja absorción sistémica. Aunque aún no es un tratamiento aprobado, representa una de las opciones tópicas más prometedoras para el futuro.

 

Imiquimod crema 5 %.
El imiquimod es una crema inmunomoduladora autorizada para otras enfermedades de la piel, como verrugas genitales, carcinoma basocelular superficial y queratosis actínicas, pero no está aprobado para tratar neurofibromas cutáneos en NF1. Aun así, se ha explorado de forma experimental porque actúa estimulando la respuesta inmune local de la piel. Los resultados obtenidos hasta ahora no permiten considerarlo un tratamiento establecido, pero esta línea de investigación ha contribuido a abrir nuevas preguntas sobre cómo podría modularse el entorno cutáneo para actuar sobre los neurofibromas.

 

En conjunto, los tratamientos tópicos son todavía una línea de investigación, pero una línea con mucho interés para los pacientes. La posibilidad de contar en el futuro con cremas o geles que ayuden a reducir, estabilizar o controlar algunos neurofibromas cutáneos supondría un avance importante, especialmente para personas con numerosas lesiones. Por ahora, conviene mantener expectativas prudentes: estos tratamientos no sustituyen aún a los procedimientos disponibles, pero los avances actuales muestran que la investigación se está moviendo en una dirección muy esperanzadora.

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